lunes, 6 de julio de 2009

Santa Maria Goretti- Modelo de las prejuveniles


María Goretti nació en Corinaldo (Italia). Era hija de Asunta Carlini, y el campesino Luis Goretti. La familia se componía de seis hijos.
En 1896, Luis Goretti se trasladó con su familia a Ferier de Conca, cerca de Nettuno, en la campiña romana. Poco después Luis Goretti enfermó de malaria y murió. Su esposa debió encargarse entonces del sostenimiento de su familia.
Un cálido atardecer de julio de 1902, María se encontraba en lo alto de la escalera de la casa, cuando una carreta se detuvo frente a la puerta y un joven de 18 años llamado Alejandro invitó a María a entrar en una de las habitaciones. No era la primera vez que esto sucedía y María rechazó de nuevo la invitación. Entonces el joven la hizo entrar a empellones y cerró la puerta. María opuso resistencia y trató de pedir auxilio; pero, como Alejandro la tenía agarrada por el cuello, a duras penas musitó su protesta y juró que prefería morir. Al oír esto, el joven desgarró el vestido de la muchacha y la apuñaló brutalmente. María cayó por tierra pidiendo auxilio y Alejandro huyó.
La joven fue transportada a un hospital en una ambulancia. Las últimas horas de su vida fueron conmovedoras; recibió con ingenuidad el santo viático y perdonó de todo corazón a su agresor. Su muerte tuvo lugar el 6 de julio, 24 horas después de la agresión.
María Goretti fue solemnemente beatificada por Pío XII el 27 de abril de 1947. Tres años después el mismo Pío XII canonizó a María Goretti en la Plaza de San Pedro. El asesino de la santa vivía aún. Santa María Goretti es verdaderamente mártir, pues murió por defender una virtud inculcada por la fe cristiana. Por otra parte, como dijo el cardenal Salotti: “la santidad de su vida ordinaria hubiera sido suficiente para elevarla al honor de los altares, aunque no hubiese sido mártir”


Oración a Santa María Goretti:


Niña de Dios
que conociste pronto
la dureza y la fatiga
el dolor y la breve gloria de la vida.
Tú, que fuiste pobre y huérfana,
y amaste al prójimo incansablemente,
haciéndote sierva humilde y primorosa.
Tú, que amaste el Amor
sobre todas las cosas.
Tú, que derramaste la sangre
por no traicionar al Señor,
y perdonaste a tu asesino
deseándole el Cielo.
intercede y ruega al Señor
por nosotros
para que digamos sí
a la voluntad de Dios.
Tú, que eres amiga del Altísimo
y lo ves cara a cara,
Concédenos la gracia que te pedimos...
Te agradecemos, María
por el amor por Dios y los hermanos
que ya has sembrado
en nuestro corazón.

Amén

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